13.1.12

dijeron que nunca digas nunca

A volver. Porque el mañana no lo vas a poder leer en una guía de viajes y, con toda seguridad, te vas a perder. ¿Cómo saber la ubicación de una calle que todavía no se ha inventado? Para ti, que no sabes todavía con quién vas a ir. Si vas. Si te mueves. E irremediablemente hoy pensarás que ayer pensaste en hoy con cierta angustia. Por si no sobrevivías, por si un cambio irreparable, cuya idea no te gustaba, se materializa. Ayer pensabas que hoy era muy lejos. Y sin embargo, estás a punto de pasar a mañana, de correr hacia pasado. Y dijiste que lo que dejaste anclado en un ayer ya muy lejano no lo volverías a ver. Que el objeto no se mueve, la costumbre se mata. Se destierra con voluntad férrea. Mejoras. Se supera la dificultad, te ponen un aprobado tras otro. Te sonríes. Ahí sigues. Has mudado de piel tantas veces. A mejor. Dudas cuando no mira nadie y se te nota en los ojos, y en cómo te tragas la saliva rápido por si acaso alguien lo nota. 
.....
.
..
.
.
Pero la poetrista siempre vuelve. A veces, como una maleta pesada de señorona con cara de vieja amargada. Dentro habrá un poco de poesía, lo suficientemente triste para que tengas que airearla y no coja mal olor, mala forma de estar permanentemente doblada. Distribuyes el contenido de la maleta por el camarote. Qué pequeño, qué estrecho. Acostúmbrate, piensa en dentro de muchos mañanas, dilo y engáñate un poco. Di que a la próxima como ésta, vuelas. 
Sin rima.
Sin métrica calculada.
Y esa señora te mira. Lo peor es cuando le encuentras cierto aire. No sabes a quién. Pero a ti. Sí, un poco. Un poco gruñona. Un poco solitaria. Muy reservada. Te preguntas si ella también siente que dentro de cinco minutos -cómo va a saberlo- llegará el Gran Derrumbe, ese cambio inadmisible en este humor de estar por casa y volverá todo lo que en un ayer aun más lejano enterramos en una tumba poco profunda (me temo). Por mucho que hayas puesto piedras encima. Y hayas borrado el camino confundiéndote de dirección y destino mil veces. Lo innegable es que estuviste y fuiste ayer, en un sitio en concreto. Que ahora estás y eres. Que mañana, no lo sabes, pero podrías apostar. No sabes nada de mañana, pero organizas la rutina, con tiempo. Hoy no es mañana, todavía me queda bastante hoy. Mañana. Y por mucho que lo piensas, el mañana, que no puedes dejar de pensar en él,  con temor, el maldito siempre se presenta a la misma hora sin preguntarte si te parece bien.